05/07/2026
Control de caducidades en un restaurante: cómo dejar de tirar género
Cada producto que caduca en la cámara es dinero tirado dos veces: lo que costó comprarlo y el hueco que ocupó. Y en la mayoría de restaurantes el control de caducidades se hace igual que hace 20 años: rotulador, etiqueta y memoria.
Por qué falla el método de la etiqueta
El rotulador funciona hasta que un día no se etiqueta un lote, o la etiqueta se borra con la humedad, o simplemente nadie vuelve a mirar la fecha hasta que el producto ya huele. El problema no es apuntar la fecha: es acordarse de mirarla a tiempo.
El sistema mínimo que sí funciona
- Registra la recepción, no solo el pedido. Cuando llega el género, apunta qué llegó, cuánto y —en los productos sensibles— la fecha de caducidad. Si el pedido se hizo digitalmente, esto son dos toques por línea.
- Marca solo los productos que lo necesitan. No tiene sentido controlar la caducidad de la sal. Activa el control solo en lácteos, foie, pescado envasado, salsas abiertas…
- Deja que la alerta venga a ti. Un aviso automático "estos 3 lotes caducan en menos de 5 días" convierte el control de caducidades en una tarea reactiva de 2 minutos.
- Registra las mermas. Lo que se descarta por caducado debe quedar apuntado: es el dato que te dice si estás comprando de más.
El indicador que importa
Al final del mes, mira una sola cifra: valor descartado por caducidad. Si baja mes a mes, el sistema funciona. Con un histórico de mermas por producto verás patrones evidentes: ese queso que siempre sobra, esa nata que pides de más "por si acaso".
En Abasto el control de caducidades va integrado en el flujo de pedidos: al registrar la recepción indicas la fecha en los productos marcados, y la plataforma te avisa antes de que caduquen y te da el informe de mermas del mes.
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